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QUERIDAS BIBLIOTECAS




Para estudiar el tiempo del hombre en la Tierra,  se hizo una división del tiempo  una distinción muy clara e importante, Prehistoria e Historia. Estos dos grandes bloques se crean a partir de la aparición de la escritura. Los primitivos seres humanos quisieron dejar por escrito, con una escritura simbólica, a las siguientes generaciones sus conocimientos, para que no se perdieran. Utilizaban la piedra, tablillas de arcilla, de cobre, el papiro, el pergamino hasta el descubrimiento del papel por los chinos. Siempre la misma motivación escribir para transmitir.
Inmediatamente después vino la necesidad de guardar los documentos escritos, y se crearon lugares con el fin de que no se estropearan y pudieran ser vistos y leídos por todas las personas. Se crearon las Bibliotecas más ambiciosas, las bibliotecas más hermosas, las bibliotecas más ocultas, y las más costosas. Los libros son auténticos tesoros que necesitan el más bello cofre para ser depositario de ellos. Algunas han desaparecido, otras permanecen para asombro de los visitantes convirtiéndose en un lugar turístico en muchos casos. Muchos monasterios acogieron los libros de la antigüedad clásica entre sus muros y también las universidades. Por ejemplo la más antigua de Europa es del s. XIII y está en Salamanca. En Sevilla es de destacar la Biblioteca Fernandina, situada en una esquina de la Catedral que recoge un gran número de libros de Hernando Colón.
Pero los conocimientos aumentan, los libros se multiplican de forma exponencial, y los lectores necesitan nuevos espacios luminosos, cómodos, modernos que invite a estar y a elegir lecturas.
Las bibliotecas del s. XXI están diseñadas con espacios diferentes, para actividades de todo tipo donde se puede leer, asistir a un concierto o a un teatro infantil o la presentaciones de libros. Y sobre todo tienen una comunicación fluida con los lectores a través de los medios informáticos.
Las invitadas de esta tarde han sido:
-          Margarita Alconada Sánchez, fundadora de Ocnos. Tareas de ayuda a domicilio.
-          Isabel Acosta Bono, profesora jubilada de Biología.
-          Cristina Brioso Cornejo, profesora de Clásicas del IES Santa Aurelia y su directora.
M.A. – “La asociación Ocnos tienen como objetivo principal la de los servicios de esta biblioteca a través de la organización y participación en actividades socioculturales. Nuestra actividad está dirigida especialmente a colectivos con especiales dificultades de integración social, la tercera edad, inmigrantes, discapacitados, mujeres maltratadas y desempleados”.
C.B. –“Las bibliotecas de hoy en día tienen que venderse, tienen que ofrecer algo diferencial. La Biblioteca Infanta Elena está creando una gran cantera entre el público infantil y juvenil, y esa es la base. Hay muchísimas actividades de cuentacuentos, porque el público formado no lo necesita. La biblioteca está llena de alumnos que van a estudiar allí buscando la tranquilidad,  mis alumnos van a estudiar a la biblioteca, hecho que les honra porque me parece que van a estudiar al sitio apropiado y justo”.

I. A. – “Se nota mucho cuando los alumnos han tenido una educación en la familia y los que no. Es muy difícil cuando llegan a nosotros crearles el hábito y formar ese amor por la lectura. A veces si se consigue porque son chicos y chicas muy buenos que circunstancias de la vida no han tenido esa oportunidad, pero si no, se nota mucho la diferencia (entre los que leen y no)”.

EL PODER DE LA LENGUA



La Lengua, la forma de expresarnos, es un instrumento que tiene mucho poder.
Hoy en día, lo vemos a diario, el dominio de los discursos para debatir y argumentar es, sin lugar a dudas, la posibilidad de sugestionar y manipular el pensamiento del interlocutor hasta llegar a convencerlo. Lo vemos en los medios de comunicación, en los discursos, en los mítines, en la forma esquemática de usar el lenguaje de los carteles y panfletos. La Lengua como uso simbólico de sentimientos, nos seduce, nos enternece, nos endurece o nos eleva.
            La Lengua también es conocimiento, y este conocimiento nos lleva a comprender la necesidad de su aprendizaje, y el sentido de su uso.
            La Lengua es fácil de enseñar porque está diseñada con unos parámetros fijos, inamovibles que difícilmente se modifican. Es pues fácil para los docentes pero poco atractiva para el alumnado. Podría decirse que es aburrida porque no se interactúa con ella. Para hacerla entretenida se trataría, no de estudiarla, de analizar palabras u oraciones, sino de manejarla, tratarla, inventarla, reconvertirla, esto es, interiorizarla.
            Para llegar a ello solo una metodología innovadora para la enseñanza de la lengua puede hacer que no solo los alumnos la sientan viva, sino que disfruten de sus infinitas posibilidades, la comparen con otras y descubran su inmenso poder.
Los invitados de esta tarde han sido:
- Juan Pablo Mora Gutiérrez, profesor de Lingüística General en el Departamento de Lengua     Española, Lingüística y Teoría de la Literatura de la Universidad de Sevilla.
- María Fernández Canseco, alumna de 4º de Filología Hispánica.
J.P.M.- “Tenemos la idea falsa de que el profesorado tiene un conocimiento y ese conocimiento tiene que verterlo como un liquido a la mente de los estudiantes como si estuviera vacía y la verdad es que cada estudiante parte de un lugar distinto y tiene una serie de conocimientos previos. Lo que un docente tiene que hacer es conocer de donde parte su alumnado, saber a dónde quieres que llegue y es el alumnado el que tiene que construir su propio conocimiento. Hoy día, lo que se defiende y las nuevas tecnologías nos permiten hacer esto mucho mejor es que el profesorado no debe de estar en el aula impartiendo conocimientos, sino que lo que tiene que hacer es organizar actividades donde el alumnado sea el que hable, el que presente, el que indague, investigue, y el profesorado está para ir guiando en ese proceso. La idea es que el alumnado debe estar haciendo las cosas mas elevadas y el profesorado tiene que estar guiando y evaluando”

M.F.- “Intento que mis alumnos no sean parte del colectivo fantasma. Tenemos a alumnos que ni reaccionan, se dedican a recibir lecciones, no interactúan con el profesor, tampoco entre ellos; entonces en mis clases procuro que sean ellos lo que tengan el control. Trabajamos por proyectos pero me gusta, porque son alumnos muy curiosos, cada dos o tres meses hacerles monográficos especiales, por ejemplo ahora tenemos uno de Haloween que no será solo sobre la tradición americana sino que vamos a buscar el origen, las raíces literarias que tienen la  mayoría de los disfraces. Si damos una clase magistral, nos centramos en un tema manteniéndolos activos incluso en las clases que se suponen más unidireccionales.


Tareas para casa



Apenas hace un mes que el alumnado ha comenzado las clases del nuevo curso y hay casos en los que da la sensación de que ya tienen atrasados algunos de los saberes que corresponderían a los nuevos contenidos del curriculum escolar.
            Los que estrenan mochilas con sus libros nuevos, y sus cuadernos o blocs, los que empiezan a utilizar las agendas para recordar los deberes que llevan, o los que tienen que llevar un carrito porque su mochila pesa excesivamente; casi todos ellos vuelven a casa, de nuevo, con todo ese cargamento porque sus maestros o maestras les han encargado que en casa deben de seguir trabajando lo comenzado en la clase. Es un esfuerzo que comienza por la mañana, pero que no acaba cuando finaliza el horario escolar.
En este siguiente momento de trabajo, ya no están con su tutora y la tarea  pendiente hay que hacerla en casa y requiere varias condiciones: Que haya entendido bien lo que debe de hacer. Que tenga tiempo. Que tenga un espacio apropiado para trabajar.
Esta situación genera que haya asociaciones de padres que apuestan por la supresión de las tareas para casa y otras por la reducción.
Esta tarde, en Puerta Abierta, hacemos los deberes.
-Mª del Mar Castro García. Madre de familia. Representante del Consejo escolar del Ceip Lope de Rueda de Sevilla. Representante municipal del Consejo escolar y   Miembro de ASPAE (Asociación para la prevención del acoso escolar)
- Felipe Grima, profesor de Música del Ceip Paz y Amistad y tutor de 4º de Primaria

M.M.C. – “Yo estoy de acuerdo con los deberes siempre que sean justos en medida y calidad. Eso es lo complicado ¿Cuál es la justa medida de los deberes? Para mí no tiene sentido que le enseñen a un niño a multiplicar, que sepa multiplicar y que traigan a casa cincuenta multiplicaciones. No tiene sentido. Otra cosa es que estén dando problemas matemáticos y traigan dos problemas a casa que tengan que forzar la mente, desarrollarla y pensar.  Para mi esto tiene más sentido que que le pongan cincuenta multiplicaciones cuando ya sabe hacerlas. El hecho repetitivo de deberes, no. Estoy de 
acuerdo con algún tipo de tarea en el que el niño desarrolle  el saber manejar las redes sociales en tanto en cuanto  este vigilado y sea para hacer un trabajo, que desarrolle algún tipo de habilidad, de saber hacer un trabajo con esquema, con tempera. Ahora los deberes repetitivos de los que el maestro de mandar del 1 al 10, y no hago nada en clase y lo tengo que hacer en casa, no”.

F. G. – “Yo lo que pienso es en el enfoque que se le tiene que dar a los deberes. Hay gente que dice: Es que el niño tiene que trabajar en casa. Esos papás que dicen es que mis niños tienen que tener muchos deberes para que trabajen en casa, Lo que pasa es que ese padre no sabe que ese niño ya ha echado antes 8 horas de trabajo, o 6 horas, porque muchos se quedan en extraescolares y pasan el dia entero. Habría que preguntarle a ese papá o a esa mamá si él después de trabajar  ocho horas en su empresa, en el mercadillo o donde quiera que trabaje, si en casa sigue vendiendo para el mercadillo. Yo pienso que sí hay que mandar deberes, pero  no cualquier tipo de deberes y no es porque si no que lo importante es para qué. Los deberes tienen que servir para que los niños aprendan a que tienen que tener una responsabilidad. El día que no mando ejercicios de matemáticas o investigar algo, mando leer 20 páginas  diarias. Si el niño lee puede tener cubierta toda la ortografía y las reglas del área de lengua”.    
Los deberes tradicionales sin tener en cuenta para qué sirven, parece que tienen todavía mucho futuro, pero se atisba en el profesorado nuevas formas de entender esas tareas y por lo tanto también un cambio en la tradición