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Cuanta más, mejor.

Galileo dijo que las matemáticas era el lenguaje con el que Dios había escrito el universo. Es una frase muy bella que nos indica cómo las veía y las entendía él. Sin embargo hablar de Matemáticas entre estudiantes o entre maduritos es hablar de una asignatura difícil de la que nos solemos escapar diciendo "es que yo soy de letras”.
            ¿Por qué se ha generado este sentimiento de rechazo hacia esta asignatura?
¿Es que realmente no las entendemos cuando estudiamos, y solo recordamos fórmulas, aquellas que nos hacían falta para  los exámenes?
¿Qué es lo que la hace tan compleja? El propio vocabulario que maneja no se refiere a  conceptos que se manejan en la vida real y, probablemente por eso, solo nos queda memorizarlos.
¿Sabe el profesorado esta realidad? ¿Sabría cómo transmitirla para que sea más comprensible?
Para mejorar esas relaciones del alumnado con las matemáticas se están llevando a cabo encuentros entre el profesorado para mejorar la didáctica y  encuentros entre el alumnado para estimular el talento.
Además se han creado diversas plataformas en las que se intercambian experiencias de cómo enseñar de una forma entretenida esta asignatura que es una pesadilla para muchos de los alumnos.
Esta tarde queremos acercarnos a esta materia de la mano de tres expertos y divulgadores para que nos expliquen en donde reside su dificultad, donde se encuentra su encanto y como podemos conseguir mejorar esta relación.

-           Clara Grima, profesora del Área de Matemática Aplicada. Divulgadora

-          Alberto Márquez, catedrático de Matemáticas Aplicadas. Divulgador

-          Juan González- Meneses. Es profesor de  la Universidad de Sevilla: director del 

      Departamento de Álgebra (en la Facultad de Matemáticas).  Fundador de InterMatia. www.intermatia.com 


J.G. –“Yo tuve la gran suerte de que tuve a alguien que me empezó a hablar de Matemáticas incluso antes de verlas yo en el cole. Mi abuelo me empezó a explicar cosas. Él era médico pero sabía de muchas cosas,  le encantaban las matemáticas y le gustaba ponerme problemas y a mí me emocionaba aquello, me encantaba. Yo creo que aprendí a razonar, y cuando uno razona, las Matemáticas son facilísimas, y además muy bonitas. Les ves el sentido.
Lo de repetir un ejercicio, otro ejercicio, y otro y otro, eso es lo que le hace tanto daño a las Matemáticas. Los alumnos tienen que aprender a hacer esos ejercicios, pero en cuanto lo han entendido una vez, ya pueden hacer el que le pongan por delante. A base de repetir, no te va a salir mejor si de verdad lo has aprendido mal.
A lo largo de todo el colegio, lo que yo hacía era razonarlo todo y no tenía que estudiar muchas horas, sino que si lo había entendido, pues ¡para adelante! A mí se me daban muy bien y ayudaba a mis amigos.
Se nota mucho los centros en donde hay algún profesor que les trasmite  la pasión por las Matemáticas a los alumnos, porque de ahí empieza a llegar gente (a la Facultad) que ve las Matemáticas de otra manera.
Si quieres motivar a un alumno para que veas lo bonito que son las Matemáticas, tienes que haber disfrutado con ellas, porque si no, ¿cómo vas a poder transmitir que algo es bonito  si a ti no te lo parece? El problema es que hay profesores que enseñan Matemáticas pero no les gustan. Eso es un horror.”

C.G. –“El profesorado tiene que saber Matemáticas. En muchos másteres de Secundaria para dar Matemáticas y en algunos cursos como la didáctica de las matemáticas que se les da a los maestros, se les da mucha didáctica pero muy pocas matemáticas: Es como si te dan un curso de cocina Arzak y te enseñan muy buenas cosas pero luego no tienes ingredientes para cocinar. Si tienes un huevo, pues harás un huevo frito y volverás a hacer lo que se ha hecho toda la vida porque no tienes ingredientes. Eso es un problema que yo detecto muchas veces y es que los profesores no saben Matemáticas.
En Primaria, no saben porque no se les exige. El programa de Matemáticas en la carrera de Magisterio, de contenidos, es casi nulo, van con lo mínimo, con lo cual si tienen un alumno más despierto que los demás les queda corto y como se asustan, en algunos casos lo que hacen es machacarles con más  operaciones en lugar de estimularlos más.
En Secundaria se supone que deben de saber Matemáticas pero saberse el temario de los alumnos de Bachillerato o Secundaria no es saber Matemáticas. Creo que hay que tener un control de la asignatura en contexto y saberla explicar y eso muchas veces falla. Los másteres de Secundaria muchas veces inciden en la didáctica y (luego), en los exámenes de matemáticas no saben resolver los problemas.

A.M. “Esto es una de las claves del Sistema Educativo: Es más fácil enseñar recetas de cocina que a razonar. Cada vez intentamos más quitar la parte de razonamiento en las matemáticas y hacer más incidencia en el recetario, y eso es un error porque estamos fomentando esos defectos.
Un profesor de Matemáticas tiene que saber más Matemáticas de las que va a enseñar porque sabrá relacionarlas con  unas cosas y con otras. Las matemáticas tienen que ser una cosa viva. El profesor tiene que saber surgir en ese momento, en el que si hay una epidemia, relacionar las ecuaciones matemáticas por las que se rigen las epidemias, o cómo podemos hacer el proceso de vacunación.  Si hay otra noticia, pues saber  tirar de esa noticia para fomentar el amor hacia las matemáticas del alumno porque eso hará que después  afronte con mejor perspectiva  todos los otros problemas que se tengan. No me vale decir: vamos a aprender hoy polinomios, mañana vamos a aprender funciones etc., si el profesor no dice para que se va a usar eso, qué sentido tiene eso, donde se puede utilizar, etc.
Hacen falta recursos didácticos,  pero para tirar de esos recursos para conseguir convencer al alumno es necesario disponer de muchas herramientas matemáticas y de cuantas más herramientas dispongas, mejor, porque más fácil será que des ejemplos ilustrativos y que las sepas relacionar con las cosas que están ocurriendo. Es muy importante tener recursos didácticos pero es esencial para explicar Matemáticas saber cuanta más, mejor.