Este es uno de nuestros programas

Síndrome Down, Ciclo DEA



Si desde su nacimiento las familias viven el desarrollo y evolución e estos niños y niñas con un cierto grado de preocupación, el momento de la escolarización es un momento decisivo para las familias, porque su preocupación se acrecienta. Escoger una escuela, ya de por sí a cualquier familia que se inicie en la escolarización de un pequeño, le preocupa, probablemente por desconocimiento sobre su funcionamiento y sobre el personal profesional del centro, pero para las familias con un hijo con discapacidad es una preocupación duplicada porque le gustaría que la escuela donde se matricula su hijo fuera fundamentalmente una escuela inclusiva.
Un mar de preguntas les inunda la cabeza: ¿Estará la escuela preparada para mi hija? ¿Qué profesionales se harán cargo de ella? ¿Estarán formados?
            Y es que, aunque fue un gran avance la escolarización y la atención a niños con necesidades educativas especiales, las investigaciones en psicopedagogía nos indican que no basta con que en los centros estén matriculados alumnos con discapacidad, sino que su evolución será  mucho mejor si se produce la inclusión en todo el centro.
José Manuel Hermida, Educador social, director técnico de DOWN Sevilla, (Asociación  de Síndrome Down)
Rita Hidalgo, jurista, madre de un niño con este síndrome. (Miembro de Down Sevilla)
R.H. – “Quiero transmitir desde aquí a todas las familias que tienen hijos con Síndrome Down que la formación es fundamental para que sus hijos avancen, para que sus hijos crezcan en una vida inclusiva y puedan ser ciudadanos de pleno derecho. Los padres tenemos  que estar formados, (no nos podemos dejar llevar), porque la formación que nosotros adquirimos como padres, no suple la formación de los técnicos; pero por un hijo se da la vida. Con lo cual con lo que uno aprende y la motivación que nosotros tenemos para que nuestros hijos tengan una vida, es incomparable con la que pueda tener nadie, por mucho aprecio que le tengan y por muy profesional que alguien sea”.
J.M. H. –“Nosotros creemos que todos disponemos de unas capacidades que entrenamos y desarrollamos a lo largo de nuestra vida porque siempre van acompañadas de un momento que te llega la oportunidad que te avala para desarrollarla. Nosotros apostamos porque cada chico reciba una  individualizada y dar a conocer al equipo educativo que trabaje de forma inmediata con ellos los ajustes que precisen para que vaya alcanzando y sumando y creciendo a lo largo de la etapa educativa, que acaben y finalicen la etapa con los objetivos alcanzados”.
                   “La integración es  el derecho a estar en un centro educativo,
                    la inclusión es estar, con todos los derechos” Rita Hidalgo.

Síndrome de Asperger


El desarrollo de las investigaciones psicológicas y psicopedagógicas en los años 90 del siglo pasado, supuso un gran avance en el reconocimiento de algunos trastornos para los cuales no teníamos nombre. El avance de la neuropsiquiatría en el siglo XXI nos está ayudando a conocer no solo los nombres sino también el origen de estos trastornos, que en muchos casos se convierten en discapacidades.
            Cuando el psiquiatra Hans Asperger (1943) diferenció la psicopatía autista del trastorno autista, no fue muy difundido, sin embargo marcó el aislamiento social como la característica fundamental del trastorno autista, pasando a ser reconocido por el Manual Estadístico de trastornos mentales  (DSM-IV) años mas tarde.
Hasta entonces las personas afectadas eran tratadas como autistas o con otros términos, pero poco a poco hemos ido descubriendo como funciona una mente Asperger y aunque
posiblemente el aspecto más llamativo del Síndrome de Asperger sea su dificultad para las relaciones sociales, el psiquiatra alemán les supone  unos rendimientos destacados para la ciencia o el arte por su alta capacidad de concentración.
Pero, ¿Qué representa la escuela para los niños y niñas Asperger? ¿qué supone para las familias la escolarización de sus hijos? Probablemente tenemos mucho que aprender para poder ayudarles, para ponernos en su posición y entenderles. Para sacar lo mejor de ellos para la sociedad.
Para respondernos a estas y otras muchas preguntas, nos han acompañado:
María Díaz-Borrego Castillo, psicopedagoga del equipo de intervención escolar. Orientadora escolar especialista en adaptaciones curriculares.
-          Nuria Rivero Lara, madre de una chica con Síndrome de Asperger.
-          Rafael Jorreto Lloves, presidente de la asociación, experto en los trastornos del espectro autista. Profesor
María Díaz-Borrego Castillo
Nuria Rivero: -“Ahora hay mucha información, se han hecho muchas jornadas formativas desde la asociación porque antes no había nada. Había un gran desconocimiento y no teníamos herramientas. Solo sabíamos que era Asperger. Leíamos un estudio y sabíamos las características, pero ahora teníamos a la niña en casa y teníamos que usar el sentido común y acudimos a profesionales para que nos dijeran que hacer aunque no había Terapia de relaciones sociales que era lo que necesitaba, era muy desconocido".
R. J. – “Es muy típico verlos solo en los patios de recreo, que no tengan amigos de su edad y ahí es donde se ve realmente el déficit de procesamiento, porque eso es lo que hay en el fondo: un déficit de procesamiento de los estímulos que están relacionados con la comunicación social. La comunicación no verbal, los gestos, los guiños, el doble sentido, estos niños no lo procesan bien. Si pensamos que la comunicación entre nosotros es un 80% no verbal, pues ellos se pierden muchas cosas, por ejemplo ellos no miran a la cara porque la cara en sí no les dice nada, porque no saben leerla”.
M. D.B. – “El Síndrome de Asperger entra dentro del Espectro autista pero es muy diferente porque nuestros chicos no tienen afectado el nivel cognitivo, las dificultades del lenguaje es más en la parte pragmática, que está más condicionada por la parte social, entonces la intervención con ellos es totalmente diferente. Desde muy chicos se les empieza a notar algunas características que llaman la atención, en el tema de los juegos, en la relaciones con los de su misma edad, la forma de hablar, hasta los 5 o 6 años no hay un diagnóstico cerrado porque la etapa de los 4 o cinco años es una etapa muy importante y hay que ver como evoluciona”.